Iñaki Williams sella la gran rebelión

El Athletic despacha al conjunto azulgrana gracias a un gol de su delantero en el descuento y completa un cuadro de semifinales de Copa único, sin ninguno de los que eran favoritos
La rebelión de la Copa alcanzó su culmen definitivo en el templo más sagrado de cuantos honró esta competición. San Mamés puesto en pie, venerando a unos héroes que derrocaron en el último suspiro al Barcelona, eterno ogro. La de la Catedral era la orgía de felicidad de Los Cármenes, de Anduva, de la grada txuriurdin del Bernabéu. Que viva la Copa porque será para quienes creyeron en ella, para los fuertes de espíritu aunque débiles de presupuesto.
Williams fue el nombre propio de la gesta rojiblanca, el que borró del torneo del KO a un Barcelona depresivo y sin alma, meditabundo como lo estuvo Messi, tan mortal sobre San Mamés que no parecía ni él. Setién recibió el primer revés en el campo en que Sarabia, padre de su asistente, fue poco menos que un dios. El Athletic abrazó la Copa y la Copa le abraza a él. Sólo quedan cuatro y ya se sabe que este trofeo lo ganará quien nadie esperaba que fuera a hacerlo. ¿Qué más se le puede pedir a la Copa?

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