Quique Setién: «Mi vida nunca ha sido fácil. Benditos problemas»

En el Barcelona ocurren estas cosas. Correspondió a Quique Setién, un recién llegado, ser el primero en comparecer ante los medios tras las guerra abierta en el club por la virulenta respuesta de Leo Messi, capitán del equipo, a Eric Abidal, secretario técnico, a raíz del despido de Ernesto Valverde. Y Setién, a sus 61 años, salió airoso de un problema que no es el suyo. Acudió cargado de cubos de agua al mismísimo averno y, a su manera, transmitió algo de paz. No parece poca cosa en una entidad con semejante tendencia a la autodestrucción.

Hubo un momento en que a Setién le preguntaron si comenzaba a arrepentirse de haber fichado por el Barcelona. «Hace un mes no tenía ningún problema. Pero, benditos problemas estos. Mi vida nunca ha sido fácil. Cuando llegas a un equipo de esta dimensión, lo que puedes imaginar es que pasen cosas. Pero a mí me empuja el viento del norte. Y es muy fuerte. No me caigo tan fácilmente. Esto va a ir para adelante. Y muy bien. Estoy convencido de ello».

Caían las preguntas y el entrenador del Barcelona insistía en que si él estaba en el púlpito mediático era para hablar de fútbol: «La mayor parte de estas cosas [a las que se referían los periodistas] seguramente son muy importantes. Pero a mí no me afectan. Y trataré que a mis jugadores tampoco les afecte. Hemos hablado un minuto de este tema en el entrenamiento (…). En todos los clubes del mundo hay problemas. Ya lo sé. Pero habladme de fútbol, por favor. Todo lo demás no ayuda a mi trabajo. Y tengo muchísimas cosas por hacer».

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