BARCELONA – REAL SOCIEDAD (2-1)

Más que el agotamiento físico, comprensible ahora que se avecina el final, los futbolistas azulgrana mostraron cierto cansancio psíquico. Los ataques posicionales acababan demasiado rápido, y la Real Sociedad, bien dispuesta sobre el campo y con mucha presencia en terreno contrario con el balón, dominaba los tiempos. Aunque ello tampoco sirviera a los hombres de Imanol Alguacil para crear demasiado peligro. Aquello desembocó en una primera media hora de imposible digestión.Tan aburrido estaba Messi de que no pasara nada que la posibilidad de botar una falta desde la frontal le arrancaba con gusto del tedio. Se estrenó en esa suerte con un golpeo que se estrelló en los defensores. Los rivales volvieron a las andadas, con Oyarzabal siendo esta vez el encargado de tirarse al suelo tras la barrera. Más cerca quedó el argentino en un segundo libre directo que recordó al ejecutado contra el Espanyol. La pelota, tras quedar suspendida en el aire, acabó un palmo por encima del larguero.
No tardó la Real Sociedad en responder. Y lo hizo a lo grande. Rubén Pardo advirtió que ni Semedo ni Arturo Vidal, en Babia, seguirían a Juanmi. Tuvo que lamentar el delantero, sin embargo, encontrarse con uno de los mejores porteros del mundo. Ter Stegen acudió con celeridad al remate y puso cemento a todo hueco abierto. Willian José, ya forzado en la segunda jugada, concluyó con un disparo al aire.
El Barcelona acabó colgado del larguero de Ter Stegen. Un ejercicio de supervivencia extremo en la última frontera.

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